Tiene que buscar nuevas formas, nuevos caminos, nuevas visiones, nuevas motivaciones para profundizar en el arte que lleva dentro de si”.
Una reflexión que denota su vena artística, pues, ya de pequeña sentía atracción por la pintura. Aunque acabó haciendo carrera como preparadora física, fue un accidente de coche lo que le presentó, desde la obligatoriedad de la recuperación y el reposo, las magnificencias de la pintura, un arte que se dedicó a conocer desde entonces cursando Bellas Artes y trabajando con un sentimiento entusiasta y profundo. Y así, trabajando con sentimiento y pasión, fue como le llegaron los primeros reconocimientos, como un tercer premio en la muestra internacional de Barcelona, o un primer galardón en una muestra internacional italiana, y las primeras exposiciones, hasta llegar a ser la gran artista que hoy en día es.
Para Constanseu un cuadro, una obra de arte, no es eso inerte que refleja algo reproducido por un artista, sino que es alguna cosa más, una especie de conexión entre el pensamiento del artista ante la vida y lo que le supone al espectador esta particular visión, “es como una especie de juego interactivo”.